El futuro de la formación continuada: nuevos modelos que debes conocer para tener éxito

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Enero 2017
El futuro de la formación continuada: nuevos modelos que debes conocer para tener éxito
Por
Joan Antoni Munsó. CIO & Business Development. Euromedice-Vivactis.

¿Qué habría pintado Goya si hubiera podido ponerse unas gafas de realidad virtual?


Han pasado más de dos siglos desde que Francisco de Goya pintara su conocido cuadro 'La letra con sangre entra'. A medio camino entre la estampa costumbrista y la crítica social, el cuadro muestra a un maestro de escuela que azota a un alumno con las nalgas al aire. A la derecha de la escena principal, algunos pupilos con caras lastimosas se arreglan las ropas tras haber recibido el correctivo, mientras que otros se aplican en sus tareas para evitar que les llegue el turno de aprender la letra con tan doloroso método.

Cuando pintó 'La letra con sangre entra', en el último cuarto del siglo XVIII, poco imaginaba Goya hasta qué punto habrían cambiado las metodologías de formación dos siglos y pico más tarde. Claro que, probablemente, el genio aragonés tampoco habría podido anticipar la velocidad vertiginosa a la que evolucionaría a partir de entonces la tecnología, ni las implicaciones que tendría esta evolución en los métodos y modelos formativos.

La necesidad de información y el autoaprendizaje flexible
Revisar los modelos formativos que han servido de marco a la formación, valga la redundancia, es un ejercicio interesante, especialmente cuando dichos modelos se analizan como propuestas que se deben conocer con objeto de retomar las ideas más pertinentes, combinarlas y adaptarlas, de acuerdo con el contexto y las necesidades del futuro. Porque de eso se trata: de anticiparse a las necesidades. Con el paso de los años las tendencias formativas han puesto de manifiesto la importancia de enseñar al usuario a reconocer su necesidad de información; sin embargo, son escasas las metodologías que contemplan dentro de su contexto esta labor.

A finales del siglo XX, las metodologías y estrategias de enseñanza habían variado muy poco con respecto a las utilizadas en las décadas anteriores; se sigue empleando la conferencia magistral combinada con los ejercicios prácticos. No obstante, hacia finales de los noventa y especialmente en la primera década del 2000, surge una gran cantidad de propuestas formativas en soporte vídeo, lo que exige revisar la cantidad de información que se proporciona en cada unidad de aprendizaje, así como su organización (información ligera manejada en corto tiempo).

El interés creciente por este tipo de metodología se basa claramente en la demanda de los usuarios hacia sistemas que permitan el autoaprendizaje flexible. El vídeo evolucionó hacia soportes con mayores capacidades, como los CD y DVD, y esta progresión continúa con las actuales plataformas de elearning. En este punto, me gustaría hacer un pequeño paréntesis para mencionar los famosos cursos que se adquirían en fascículos y revistas en formato disquete. Precursores de la actual formación a distancia, en general se trataba de cursos sencillos cuya interactividad precisaba de otros medios, como el teléfono, pero que poco a poco fueron incorporando la comunicación asíncrona con el profesor gracias al correo electrónico.

Internet y la formación «a la carta»
Decir que la aparición de Internet establece un antes y un después en el diseño de los procesos formativos es una obviedad. Internet ha proporcionado nuevas plataformas tecnológicas orientadas a la obtención y comprensión de la información. Con el desarrollo de la Red, los tradicionales cursos presenciales comienzan a complementarse con formación a distancia, dando lugar a cursos híbridos en los que este aprendizaje a distancia permite individualizar la formación a la medida de las necesidades y expectativas de cada alumno. Precisamente ésta es una de las grandes ventajas de la formación en línea: mientras que en un aula el profesor se ve obligado a dirigirse al nivel medio de los alumnos, en la formación a distancia el profesor puede complementar de manera individual, para cada perfil de alumno, los conocimientos que sean precisos para satisfacer sus expectativas y necesidades.

Una vez disponibles, conocidas y asimiladas las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (las omnipresentes TIC), el fácil y rápido acceso a los contenidos hará que los usuarios no tardemos mucho en incrementar exponencialmente nuestras necesidades metodológicas y de usabilidad para obtener el plus de la comodidad en la fascinante labor de nuestro aprendizaje.

Los móviles, a escena
Es en este momento cuando la industria tecnológica y la de las comunicaciones se alían estratégicamente para marcar el futuro del acceso a la información y potenciar la nueva era de conocimiento por parte de los usuarios. Así nace el concepto de movilidad y, en consecuencia, el «aprendizaje móvil». Nuestra necesidad de formación pasa de ser estacional y puntual a continua y constante. Ya no es preciso memorizar, puesto que ahora podemos consultar los detalles de la información cuando queramos y desde cualquier sitio (siempre que la cobertura no haga de las suyas).

El modelo de aprendizaje móvil facilita la formación continua a lo largo de toda la vida laboral, y el acceso permanente a dicha formación desde múltiples dispositivos electrónicos facilita la conciliación de la vida profesional y la vida personal. De hecho, son muchos los usuarios que utilizan sus desplazamientos en transporte público para dedicar tiempo a su formación a través de los dispositivos móviles.

Este aprendizaje móvil ha permitido la creación y evolución de nuevos sistemas de gestión del aprendizaje más allá de los ordenadores, con interfaces de usuario totalmente adaptadas a los dispositivos móviles; es lo que en diseño web conocemos como «diseño adaptativo» o responsive y, en desarrollo de apps, como «diseño nativo». Pero tanto éxito ha alcanzado el uso de los dispositivos móviles para el acceso a la información (en 2015 el tráfico móvil superó al tráfico web) que a nivel de diseño tecnológico ha surgido un nuevo concepto: el de Mobile First («primero para móviles»).

¿Por qué los móviles primero?
La estrategia (hay quien la llama filosofía) del Mobile First, creada por Luke Wroblewski, exarquitecto de diseño de Yahoo!, propone grosso modo que el móvil sea el primer dispositivo que se tenga en cuenta al diseñar un portal, para, a partir de ahí, «escalar» su diseño a resoluciones mayores.

El principal motivo para este cambio se basa en multitud de estudios (como el The Mobile Imperative presentado por ZenithOptimedia y GlobalWebIndex en la feria de marketing digital DMexco2015), que concluyen que los targets más jóvenes, dentro de los mercados más desarrollados, accederán más veces a Internet desde el móvil que desde cualquier otro dispositivo, tanto para la búsqueda y contextualización de la información como para la utilización de servicios de comercio electrónico.

Teniendo en cuenta este dato, y con independencia de la industria o servicio profesional que nos interese, deberíamos plantearnos siempre la siguiente cuestión: ¿no sería mejor realizar el diseño de interfaz pensando primero en los dispositivos móviles para posteriormente adaptarlo a las pantallas de ordenador?

Nuevas formas de aportar valor en la formación
Con todos estos elementos claros y asimilados, podemos decir que estamos asistiendo al inicio de una nueva era en formación. Si tomamos como campo base la tendencia hacia el autoaprendizaje y como principal arma táctica la formación interactiva a distancia, se abre ante nosotros un abanico infinito de posibilidades que pueden marcar el futuro personal y profesional de muchas personas. Aprenderemos con un método cada vez más personalizado, interactivo y flexible que cambiará totalmente el modelo formativo basado en el conocimiento para acercarse a un modelo formativo basado en la práctica y las habilidades de comunicación: videoconferencias grabadas, tutorías individualizadas, webinarios interactivos y foros de debate en los que alumnos y profesores, o colegas profesionales entre sí, exponen sus dudas y comparten valiosas experiencias sobre los temas de interés común.

En este contexto se sitúan plataformas tan potentes como YouTube y TedTalks. Ambas pueden utilizarse para acceder a conferencias y charlas de interés que, a través de elementos formativos de corta duración, facilitan la asimilación de los conceptos por parte de los usuarios. Pero, además, en muchas ocasiones también sirven para mejorar el aprendizaje de otros idiomas, ya que dichas charlas se suelen mostrar en la lengua original con la posibilidad de incorporar subtítulos, algo que supone un valor añadido en términos de formación.

Este nuevo modelo de aprendizaje cada vez es más apreciado por la sociedad actual, en la que empieza a ser mayoritaria la opinión de que se aprende más escuchando que leyendo. No obstante, también presenta un inconveniente nada desdeñable: requiere que el interlocutor sea competente y esté capacitado, algo que actualmente se mide por el reconocimiento que le otorga el resto de los usuarios que le siguen.

La certificación peer to peer
Hasta ahora nos hemos referido a la formación como medio para adquirir un conocimiento o entrenar determinadas habilidades o aptitudes. En las acciones formativas tradicionales existe otro elemento que todavía reviste importancia: el reconocimiento de lo aprendido («yo sé algo») en forma de certificado. Merece la pena dedicar unas palabras a cómo está cambiando también la metodología de lo que podríamos llamar «reconocimiento del conocimiento»: más allá del título acreditativo, en el futuro interlocutores como LinkedIn desempeñarán papeles importantes en relación con dicho reconocimiento. La nueva certificación es peer to peer, es decir: cuando quiero saber si alguien sabe de algo, compruebo si quien ha trabajado con él lo reconoce.

La gamificación: cuando la letra entra jugando
Quiero finalizar esta exposición dedicando los últimos párrafos a lo que, desde mi punto de vista, es sin duda uno de los métodos formativos que marcarán la historia de los modelos de aprendizaje: la ludificación o gamificación.

Hace ya varios años que consultorías como Gartner y Deloitte sitúan la gamificación en el Top 10 de las tendencias tecnológicas. La incorporación de los videojuegos (también denominados «Serious Games») como una herramienta para la formación en todos los niveles es una tendencia creciente en todo el mundo. La gamificación es una apuesta de futuro: una técnica que busca la estimulación y la motivación de los alumnos. Extraer todos los valores positivos del juego a favor de un proceso de aprendizaje es un plus que merece un hueco en las dinámicas educativas, tanto en el ámbito académico como en el de la formación continua de los profesionales.

En el sector de la salud, este método tiene ya un amplio recorrido y será uno de los modelos claves en la formación científica y en la práctica de técnicas profesionales, especialmente orientado a la simulación y al desarrollo de habilidades de comunicación. Actualmente ya existen organizaciones privadas que enseñan a aplicar esta metodología. Actividades como los cursos Serious Games for Health o eventos como el Congreso Nacional de Juegos de Salud hacen una clara apuesta por las aplicaciones de tipo videojuegos dedicadas la formación de los profesionales sanitarios.

La realidad virtual, una realidad muy tangible
De igual forma, podemos asegurar un espléndido futuro –y un largo recorrido– a los proyectos formativos basados en tecnologías como la realidad virtual. En esta categoría incluiríamos el desarrollo de aplicaciones que, a través de situaciones prácticas simuladas, proporcionarán al profesional sanitario un notable conocimiento, no solo en relación con su práctica clínica, sino también sobre conceptos más transversales, como las habilidades de comunicación con pacientes y otros profesionales de la salud.

Desde EUROMEDICE-VIVACTIS, grupo especializado en el diseño y desarrollo de proyectos formativos en los 27 países más avanzados del mundo en marketing farmacéutico, hemos observado que estos nuevos modelos formativos orientados al profesional sanitario necesitan tres ingredientes básicos para fidelizar a un usuario: motivación (ánimo de superación, competitividad), momentum (equilibrio entre la dificultad de los retos y las habilidades del usuario) y significado (aporte de valor profesional).

Tras muchos años de experiencia en esta área, estamos convencidos de que los cuatro puntos claves para que un proyecto de formación orientado a los profesionales de la salud tenga éxito son:

* Ofrecer temas de interés para el médico.
* Usar contenidos y tecnología de alto nivel.
* Una buena labor de promoción y comunicación sostenida en el tiempo.
* Que se perciba la independencia del curso.

Debemos ser capaces de desarrollar estrategias que respeten estos ingredientes claves para diseñar proyectos de formación que constituyan un punto de inflexión tanto en el modelo formativo del futuro como en la tendencia de los productos tecnológicos de las próximas décadas. Si tú también compartes esta idea, contacta con nosotros. Estaremos encantados de explorar nuevas posibilidades para tus proyectos formativos y de acompañarte en su diseño y desarrollo.

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