Entrevista a Vicente Coto, director Nacional de Medicamentos de El Salvador

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Octubre 2014
Entrevista a Vicente Coto, director Nacional de Medicamentos de El Salvador
Por
(*)Julio Villarán / Diario La Página

El director del DNM dio la bienvenida a 50 delegados reunidos en el X Congreso Iberoamericano de directores de medicamentos celebrado del 22 al 24 de octubre en El Salvador.


Cuando hace casi tres años se creó la Dirección Nacional de Medicamentos, DNM, también se le dotó de una ley que fue muy bien vista por la mayoría de salvadoreños aunque la industria mostró sus temores y lanzó una campaña mediática en la que aseguraba que iba directo a la quiebra.

Luego de este tiempo los fantasmas se han desvanecido y “la industria está mejor que antes” porque ha aumentado su nivel de empleo en un 7%, aseguró el director Vicente Coto, quien se muestra optimista del trabajo realizado en tan corto tiempo.

Como un reconocimiento a la labor que realiza la DNM, El Salvador fue la sede del X Encuentro Iberoamericano de Autoridades Competentes en Medicamentos, el cual se llevó a cabo del 22 al 24 de octubre con un tema principal “El estado actual y visión de futuro de la regulación de los medicamentos; acceso y disponibilidad”, detalló el funcionario.

En El Salvador se comercializaron medicamentos libremente, sin regulación, durante toda la vida ¿Qué efectividad ha tenido la creación de la ley de Medicamentos?

- El mercado farmacéutico es un mercado que crea una desventaja con la población general y requiere que el Estado intervenga para poder equilibrar los intereses particulares comerciales y el interés sanitario. Es ahí donde surge la necesidad de una institución que regule los medicamentos. La Dirección Nacional de Medicamentos nació hace ya casi tres años y estamos en el proceso de establecer tres grandes avenidas en el trabajo de la institución: la regulación de precios, la calidad del medicamento y el uso racional de los mismos.

La nueva entidad entró con muchas expectativas de parte de los pacientes pero incomodó a la industria y se dijo que iba a quebrar. A estas alturas ¿qué ha pasado?

- Hubo un esfuerzo por poner en desprestigio a una ley que no se había puesto en práctica, a una Dirección que recién comenzaba y se establecieron “tres fantasmas” que no se iban a dar. Primero, se dijo que no iba a haber medicinas en el país, segundo que se iban a ir laboratorios y se iban a cerrar fuentes de trabajo, y tercero se dijo que solo iba a haber medicamentos malos. Esa fue la venta que se hizo de la ley de medicamentos. Casi 3 años después ocurrió todo lo contrario. Ahora hay más establecimientos que se dedican a la elaboración, comercialización y producción de los medicamentos. Ha habido un crecimiento, y hemos contabilizado más de cien nuevas empresas que se han formado a raíz de la ley.

Pero bueno, yo recuerdo haber leído que hubo farmacias que cerraron a raíz de la entrada en vigor de la ley…

- Se han cerrado probablemente unas 12 ó 14 farmacias que estaban haciendo mal las cosas. Por otro lado, el sector farmacéutico ha tenido un incremento del 7% en los puestos de trabajo. El volumen de ventas, en cuanto a producto no ha disminuido. El último dato es que el abastecimiento que tenemos de la cadena farmacéutica, se ha incrementado 3 veces. O sea que al final de cuentas, probablemente alguna persona que se dedicaba a pagar a los dependientes de farmacia para visitarles y ofrecerles prebendas -que ya son ilegales-, esos puestos desaparecieron. Pero esa era una práctica que no era correcta. Había que poner orden.

Respecto al marco legal ¿Hasta dónde puede actuar la dirección? ¿Se le ha dotado “de las garras” para combatir el mercado ilícito de medicamentos?

- Los delitos sanitarios son delitos que apenas se empiezan a conocer en el mundo. Una de las primeras cosas que se están estableciendo es ese compromiso que el Estado tiene, de lograr que la población asuma conciencia que consumir productos de dudosa procedencia pondrá en riesgo su salud, además que es un crimen por parte de los que se dedican a esta práctica. La ley solo nos permite establecer sanciones administrativas y la Fiscalía es la encargada de perseguir estos delitos que están incluidos en el Código Penal.

En una entidad nueva, como es la Dirección Nacional de Medicamentos ¿Cómo ha funcionado la modernización de la institución?

- Tenemos casi tres años de haber iniciado el trabajo y ya tenemos establecida toda la organización de la infraestructura y de la estructura completa. Nos hace falta la parte de laboratorio en el tema de microbiología, que es un área muy especializada por el tipo de requerimientos pero ya estamos en la fase de la licitación. En este momento nos hemos convertido en la agencia a nivel centroamericana que tiene las instalaciones más modernas y el trabajo más ágil de la región. La última investigación que hicimos la recibimos un día, y cuatro días después ya teníamos los resultados científicos ante la Fiscalía. Es decir, tenemos un equipo que es lo suficientemente preparado, ágil y numeroso para ser eficientes y eficaces.

¿Qué se hace en el tema de la vigilancia de medicamentos falsificados?

- Es un tema complejo. Europa está dando énfasis porque las falsificaciones van más rápido que el propio proceso de investigación. Un producto se falsifica porque el original tiene buen mercado, buena demanda y se puede producir a más bajo precio y se introduce en vez del original. El que sea falsificado genera de inmediato problemas para el consumo porque no tiene una garantía de lo que contiene, además no se sabe cómo se ha producido, etc. Puede tener toxicidad, pueden ser productos que no tengan el principio activo, o que tengan contaminantes, entre otros problemas. Es decir, no le da ninguna seguridad al paciente y vulnera el proceso de venta de los medicamentos originales. Por usar falsificados han fallecido pacientes.

¿Consumen buenos medicamentos los salvadoreños?

- Tenemos 53 empresas que se dedican a la manufactura de medicamentos. Hemos iniciado un proceso de diagnóstico por el cual ya estamos por primera vez en la historia utilizando una guía apropiada para determinar las buenas prácticas de manufactura de las empresas. En primer lugar estamos separando aquellos laboratorios que no aseguren la calidad, seguridad y eficacia del medicamento y esos los estamos poniendo en una veda de producción. Un segundo grupo es el que pasa la prueba de calidad y seguridad pero necesitan mejorar. Estos nos tienen que presentar un proyecto de desarrollo de dos años para poder transitar al primer nivel en la manufactura.

Y hay otro grupo de empresas que tienen una manufactura que han sido certificados internacionalmente, como de Alemania, México o Cuba. La idea es que conforme vaya pasando el tiempo y verificando esos procesos, se depure el proceso farmacéutico nacional y que tengamos una seguridad que los productos que usted está comprando son certificados.

¿Cómo se regula la producción de genéricos?

- El medicamento genérico es el que ya no tiene protección de patente y es producido por un laboratorio distinto al que lo ha elaborado por primera vez. Si la molécula es una copia del original, y tiene las mismas características de calidad, estamos hablando del mismo medicamento. En Estados Unidos, el mercado de genéricos llega cerca del 90%. Aquí es al revés. Hay otros países en donde el médico tiene por ley que recetar el producto más barato al paciente, si tiene la calidad debida.

¿A nivel de precios cómo estamos en El Salvador?

- Hay tres grupos de medicamentos. Hay un medicamento que se define como “de venta libre” y estos están exceptuados en la ley. Algunos de esos han elevado sus precios. El paciente tiene estos a primera mano porque los encuentra en el súper mercado y en tienditas. La gente se queja de estos precios pero la dirección de medicamento no puede hacer nada porque la ley los exceptúa del control de precios.

Otro segundo grupo es el que mantenía los precios por debajo del resto en Centroamérica. En algunos casos estos subieron el precio, aunque no fue ético, pero es legal. Y está el tercer grupo que son aquellos que exageradamente se vendían por encima del precio del promedio centroamericano, esos sí han disminuido hasta en 50 y 60% y el temor era que se fueran a retirar pero aquí siguen y se venden a un mejor precio para los pacientes.

¿Se va a prohibir en el futuro la venta de medicinas sin receta?

- Tenemos que ir caminando con paso firme pero con paso seguro para hacer exigible la receta. En el país vendemos medicinas sin ninguna restricción excepto las controladas. Usted puede ir a comprar cualquier medicamento y se lo venden. Lo que queremos es ir paso por paso, queremos buscar una reserva estratégica de antibióticos. Estos cinco ó 10 antibióticos solo se van a poder comprar con receta, los demás se van a comprar como ahora pero estos 10 serán una reserva estratégica como país. No podemos decir que el otro mes las farmacias solo van a vender con receta. Eso no. Esto obligaría a que cada vez que va a comprar medicamentos tenga que ir al médico a pagar consulta para que le mediquen.

Cuando tengamos un sistema de salud que le permita dar un tratamiento universal al paciente, que todo paciente tenga acceso a la consulta, podremos pasar a ese nivel.

(*) Entrevista realizada por Julio Villarán / publicada en Diario La Página

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