El consumo de glucosa de las células tumorales, clave para su eliminación

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03 Dic. 2018
El consumo de glucosa de las células tumorales, clave para su eliminación

Científicos de la universidad de Oxford (Reino Unido) han desarrollado un método para mejorar tratamientos que utilizan virus para atacar al cáncer.

Este método aprovecha el llamado efecto Wartburg, que hacer que las células cancerosas necesiten grandes cantidades de glucosa y deban metabolizarlas con rapidez para sobrevivir.

Los virus anticancerígenos (oncolíticos) investigados en oncología atacan específicamente las células tumorales, y aprovechan la maquinaria celular para multiplicarse y extenderse. De este modo, destruyen los tumores «desde dentro» sin dañar el tejido sano.

Un reciente estudio publicado en Cancer Research propone que restringir el suministro de glucosa a las células cancerígenas, y alterar su capacidad de metabolizarlo, podría reforzar el efecto de estos virus. Según el autor principal del estudio, "Nuestras investigaciones en el laboratorio revelaron que restringir la cantidad de azúcar a disposición de las células cancerosas hace que los virus oncolíticos ataquen mejor al cáncer".

El cáncer necesita mucha más glucosa

Todas las células necesitan glucosa para cumplir su función. Las células sanas utilizan la mitocondria, un orgánulo que convierte la glucosa en energía. No obstante, para satisfacer sus mayores necesidades de energía, las células cancerosas utilizan un proceso más rápido para metabolizar la glucosa en el que la mitocondria no participa. Este fenómeno, conocido como efecto Warburg, fue descubierto hace más de medio siglo por el científico alemán Otto Heinrich Warburg (1883-1970).

Dado que las células tumorales no utilizan la mitocondria, cabría, en teoría, la posibilidad de desarrollar células que utilicen como diana el metabolismo de la glucosa de las células cancerígenas sin que ello detenga el mecanismo metabólico de las células sanas. Se han realizado ya experimentos con virus oncolíticos que ataquen este mecanismo. Una de las ventajas de los virus oncolíticos es que, al contrario que los medicamentos, una vez en el interior de la célula, su cantidad aumenta.

Las células cultivadas en laboratorio reciben grandes cantidades de glucosa. Por el contrario, en el cuerpo humano, el entorno es mucho menos rico en glucosa. Asimismo, debido a los problemas circulatorios, los tumores suelen tener niveles aún más bajos de glucosa. Los autores del estudio decidieron replicar en el laboratorio las condiciones reales del entorno del cuerpo humano, por lo que redujeron los niveles de glucosa en los cultivos de células.

Este experimento reveló que los virus oncolíticos eran mucho más efectivos para atacar células tumorales en entornos más bajos en glucosa. Los virus se replicaron más rápido bajo las nuevas condiciones. Este hallazgo también podría mejorar los ensayos de laboratorio de posibles fármacos candidatos. Investigaciones adicionales también revelaron que agregar un fármaco para obstaculizar el metabolismo de la glucosa de las células cancerígenas refuerza aun más la capacidad de los virus de eliminar células tumorales. Ya existen planes para probar este enfoque 'de limitación de glucosa' en ensayos clínicos para determinar si podría ser efectivo en humanos.

Los científicos insistieron en que reducir la ingesta de azúcar en la dieta no produce los efectos anti-oncológicos demostrados en su estudio. No existen pruebas científicas que demuestren que reducir al máximo los niveles de azúcar del organismo reduce el riesgo de desarrollar cáncer, o que mejore sus posibilidades de supervivencia en caso de ser diagnosticado con la enfermedad. No obstante, sí que existe una relación indirecta entre ingesta de azúcar y menor riesgo de cáncer: la obesidad.

La ingesta de niveles elevados de azúcar aumenta el riesgo de obesidad, el cual, a su vez, eleva el riesgo de diversos tipos de cáncer (además de muy diversas otras enfermedades, cardiopatías, diabetes, insuficiencia renal, artrosis, etc, etc.). En otras palabras: una dieta adecuada y ejercicio moderado ayudan a reducir el riesgo de cáncer, pero, no privar  a nuestro organismo del azúcar que necesita, pues, como remarcan los autores del estudio, "Ddebido a que el cáncer engulle glucosa con tanta rapidez, las células son muy vulnerables al ataque de un fármaco que tenga como diana la vía del azúcar. Pero no puede lograrse el mismo efecto mediante la reducción de azúcar en la dieta".

Fuente:  Cancer Research

Cáncer  



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