La visión directa de una luz fuerte, por ejemplo, la exposición directa del ojo a los rayos solares (fenómeno de alto riesgo que puede ocurrir cuando hay un eclipse y se mira al sol sin protección) puede producir lesiones graves del ojo por daño de la retina en la zona de la visión central.
De la misma manera, las luces de lámparas poderosas como las de halógeno pueden inducir lesiones si se miran directamente por un periodo suficiente.
A la lista de precauciones deben agregarse los apuntadores de rayos láser de uso ubicuo en la actualidad.
Investigadores británicos reportaron en el BMJ el caso de un adolescente que jugando con el aparatico lanzó el chorro láser de su apuntador hacia el interior de sus ojos.
El examen demostró pérdida de la agudeza visual, quemaduras sobre la superficie del ojo y alteraciones de la retina. Dos meses más tarde aunque la agudeza visual había mejorado persistía cierto grado de daño de la retina.
Las autoridades sanitarias recomiendan que los apuntadores láser tengan un poder de menos de 1 mW (milivatio).
Fuente: Salud hoy
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